Cuidado de la Piel

Mitos de la piel en verano. Te contamos la verdad

25 de julio de 2019
Cuando se trata de cuidar nuestra piel no podemos fiarnos de cualquier fuente de información. Internet está plagado de bulos y medias verdades. No siempre resulta fácil cribar y quedarse con la información veraz. Por ello, nuestro primer consejo es acudir a un especialista de la piel que analice nuestra piel y nos aconseje desde el conocimiento.

Desmontando los mitos del verano….
  • “Cuando estamos en el agua el sol no nos afecta.” **FALSO**El agua genera un efecto lupa sobre nuestra piel. Las gotas aumentan la intensidad de la luz solar al menos un 10%. Esto supone un riesgo mayor de quemaduras solares. ¿Qué podemos hacer? Secar bien la piel con una toalla tras cada baño y reaplicar fotoprotector solar.
 
  • “La vitamina C mancha la piel.” **FALSO**La vitamina C que se emplea actualmente en cosmética es mucho más estable y eficaz que la que se empleaba hace unos años. De hecho, es ligeramente despigmentante, mejora el tono de la piel y se emplea en tratamientos para eliminar las manchas. La vitamina C se puede emplear de día, incluso en verano, siempre que a continuación apliquemos un protector solar y lo reapliquemos cada cierto tiempo.
 
  • “Las gafas de sol nos protegen al 100%.” **FALSO**Algunas gafas de sol, como las de cristal de espejo, reflejan aún más la luz en las mejillas. Los rayos UVA son capaces de atravesar las nubes, el agua y los cristales de algunas gafas de sol. De hecho, hay una clasificación de los cristales de las gafas de sol que va de la categoría 0, capaz de absorber hasta el 19% de la luz (cristales claros que se usan en interiores, para conducir…) hasta la categoría 4, capaz de absorber hasta el 98% de la luz (indicadas para el esquí, deportes acuáticos…).
 
  • Por eso es importante aplicar fotoprotector solar tanto en el contorno de ojos como en las mejillas, ya que las gafas de sol no protegen al 100%.
 
  • “El agua de la piscina y del mar refresca e hidrata la piel.” **FALSO**El cloro de la piscina y el salitre del mar deshidratan la piel. Cuando salgamos de tomar el baño es recomendable tomar una ducha y secar bien nuestra piel. Además, es aconsejable limpiar la piel del rostro tras los baños con agua micelar.
 
  • “El sol mejora las pieles con tendencia acneica.” **FALSO**Aunque aparentemente el sol ayuda a secar los granitos de este tipo de pieles, una vez acaba el verano se produce un efecto rebote.  El calor activa las glándulas sebáceas y aumenta el sebo y la grasa en la piel. Podemos compensarlo con una buena limpieza facial para oxigenar y eliminar las células muertas y evitar ese efecto rebote, además, por supuesto, de emplear un protector solar.
 
  • “El bronceado es síntoma de piel protegida.” **FALSO**Muchas veces hemos oído que cuando una piel está bronceada, el sol no puede dañarla. No es cierto. El bronceado es un mecanismo de defensa de la piel. La exposición prolongada al sol activa la melanina que se colorea y distribuye a lo largo de la piel formando una capa protectora. Ojo, la protección de esta capa NO es perfecta ni aguanta todo lo que le echen. Debemos seguir las recomendaciones habituales cuando vayamos a tomar el sol: exponernos lo mínimo posible, nunca en las horas centrales y aplicar un fotoprotector solar regularmente.
 
  • “El sol mejora las pieles con psoriasis.” **FALSO**Este mito está muy extendido y, aunque en parte es cierto, debemos ser muy precavidos. La psoriasis mejora más en lugares al nivel del mar ya que la humedad ambiental facilita la hidratación de la piel. Lo mismo ocurre con la exposición solar, pacientes, que pasan sus vacaciones al sol, mejoran notablemente, pero ¡ojo! en exceso y alta intensidad puede ser perjudicial porque se arriesgan a la aparición de quemaduras. 
 
  • “El sol es beneficioso para nuestro cabello”.” **FALSO**.El cabello es incapaz de sintetizar ninguna vitamina, a diferencia de la piel. Los rayos UV decoloran el cabello (el mito de que el sol aclara el cabello es cierto) y debilitan la queratina del cabello, que se vuelve quebradizo y seco.
En verano nos relajamos, olvidamos nuestras obligaciones laborales y disfrutamos del sol, pero no podemos desatender el cuidado de nuestra piel.